martes, enero 11, 2005

Road trippin'

Acabo de volver de la ciudad de los ángeles, Puebla. El viaje fue toda una experiencia, empezando por todos los pequeños pueblitos, las carreteras interminables, los picos nevados, las cumbres de Maltrata, los miradores y, por supuesto, los hermosos paisajes.

Me encanta viajar y conocer muchos lugares, apreciar sus tradiciones, gente, comida, arquitectura y demás iconos representativos de esos lugares. Este viaje fue un tanto express, no disfruté todo lo que hubiera querido disfrutar, pero definitivamente fue una buena ocasión para divertirse y relajarse un poco.

El viaje empezó cuando a las 7am del 9 de enero suena mi teléfono, me habla mi prima diciendo que se iban a Puebla y que pasaban por mi, que hiciera mis maletas a como pudiera y estuviera listo en 15 minutos. Ya se imaginarán el caos a esa hora con un Joel, como de costumbre, medio perdido y por si fuera poco, medio dormido también. No sé como se hizo la maleta, afortunadamente solo eran tres o cuatro días fuera de mi pueblo. Metí lo primero que encontré a mano, cerré la maleta, me vestí y justo en ese momento «beep-beeeeep!», la camioneta ya estaba afuera…

El viaje fue bastante divertido, tanto de ida como de vuelta, ya saben, no pueden faltar las cabeceadas que te revuelven el cerebro, al primo de al lado jodiendo de cuando en cuando, las pláticas interesantes… y otras sin sentido, las paradas de emergencia a los baños de las gasolineras, las casetas de cobro, los animales muertos en la carretera, las nubes con formas extrañas, las vistas hermosas a través de los cristales del carro y aún más bellas desde los miradores, en fin, todas esas pequeñas cosas que uno suele disfrutar de los viajes.

Por otro lado, mi estancia en la ciudad no fue del todo mala… pero odio el frio! En sí, la ciudad es un caos: autos pasando prácticamente sobre los pies de la gente que camina por las banquetas, gente, gente y más gente por todos lados, calles retorcidas y mal trazadas (o sea, dimos una «vuelta a la manzana» y no llegamos al punto de partida), entre otras cosas, pero lo más notable de todo, Angelópolis! Jajaja. Definitivamente la plaza es muy buena, muchos lugares que visitar, diversos restaurantes, cosas interesantes, y gente extraña. Hago énfasis en «gente extraña», no entiendo como pueden todas las niñas querer ser güeras y rubias a huevos, y todos los chavos querer aparentar ser los más «in» y caritas aunque tengan cara de artesanía oaxaqueña. Definitivamente mi bello «Cuaczacualcos» es mejor.

VIVA COATZA CABRONEEEESSSS!!!!