martes, febrero 15, 2005

Habrá que creer...

Cuando crecemos, los que crecemos, vamos dejando de creer en cosas que nos ayudan a hacer la vida un poco más amable. Y yo recuerdo que cuando era más chico tenía la buena costumbre de creer en algo o en alguien a pesar de lo que pasara, así que cuando salía de mi cuarto, un 25 de diciembre, rumbo al baño, vi a mi padre junto al árbol de navidad con un juguete en las manos. Él se puso muy nervioso y me dijo «yo te puedo explicar», yo le dije «no tienes nada que explicarme, eres un vulgar roba juguetes simple y sencillamente». Pero bueno, esa era nuestra capacidad de creer entonces y creíamos en el ratón aquel que nos dejaba un billete, una moneda de a peso de esas de plata y con un poco de suerte hasta un dólar de esos de doce cincuenta, y ese ratón a cambio de un diente nos podía dejar tantas cosas… hoy en día los ratones se llevan hasta los dientes sin dejarnos absolutamente nada. Recuerdo también que creía en la novia aquella que me juraba amor eterno y me decía «yo soy tuya papuchis» y que bueno, antes de que terminara el curso ya era novia del maestro de educación física… pero bueno, una de las crisis más importantes que más huella nos dejan hoy en día es precisamente la crisis de credibilidad que vivimos en nuestro país, así que esto es solamente el intento de seguir creyendo en algo o en alguien… habrá que creer.

Alejandro Filio (Un secreto en vivo)