martes, junio 28, 2005

Desamores

Es cuestión de palabras y no obstante,
ni tú ni yo jamás
después de lo pasado convendremos
en quién la culpa está.

¡Lástima que el Amor un diccionario
no tenga dónde hallar
cuándo el orgullo es simplemente orgullo
y cuándo es dignidad!

Cruza callada, y son sus movimientos
silenciosa armonía;
suenan sus pasos; y al sonar recuerdan
del himno alado la cadencia rítmica.

Los ojos entreabre, aquellos ojos
tan claros como el día,
y la tierra y el cielo, cuanto abarcan
arden con nueva luz en sus pupilas.

Ríe, y su carcajada tiene notas
del agua fugitiva;
llora, y es cada lágrima un poema
de ternura infinita.

Ella tiene la luz, tiene el perfume,
el color y la línea
la forma, engendradora de deseos,
la expresión, fuente de eterna poesía.

¿Que es estúpida? ¡Bah! mientras callando
guarde oscuro el enigma,
siempre valdrá lo que yo creo que ella calla
más de lo que cualquiera otra me diga.

¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día,
me admiró tu cariño mucho más;
porque lo que hay en mi que vale algo,
eso... ni lo pudiste sospechar.

Piénsalo...