jueves, agosto 11, 2005

Matutino

Hoy me levanté con una sigular y muy extraña alegría... generalmente no quiero saber nada de nada hasta 30 minutos después de haberme parado de la cama.

A pesar de que solo dormí al rededor de una hora y media, desperté con una tonadita en la cabeza (de esas que los científicos llaman «gusanos mentales»): «De los amores peregrinos» de Fernando Delgadillo. Tomé la laptop de la cama, bajé rápidamente las escaleras y la conecté a la red para tomar mi carga académica de las materias que cursaré este semestre. Quedó bonito mi horario, en el caso promedio iré de 8 a 14 hrs a la uni... ¿ligerito, no? Por lo que alcanzo a ver, el semestre será un tremendo «despapaye», como dice Miss Ronnie, mi ex maestra de Inglés de la prepa.

No sé ni por qué madres estoy escribiendo todo esto, tal vez es porque no tengo demasiado sueño, pero ya perdí la ilación y seguro a nadie le interesa que haya que's que madrugrado... Al rato publicaré una de mis cabilaciones de media noche, o «joelucubraciones» como he decidido ponerles. Por el momento, paz y fuera.

1 comentarios:

A las 6:29 p.m. Blogger Tevi dijo:

Creo que cuando tú te levaste yo seguía frente a la computadora. Me mandaron a dormir a las 7 y me desperté a las 11:30. nada mal ¿no?
Por cierto, te dediqué un post en mi blog. No dejes de visitarlo.

 

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