Lost in Mina York
Ayer me encontraba yo en la uni platicando con Carlos, un amigo, y de repente se me viene a la mente que era el último día que tenía para hacer el tercer pago del curso de inglés (me acordé!) así que le dije que me acompañara al departamento de recursos financieros para realizarlo. Llegamos al edificio y vimos a un montón de gente afuera, «qué estarán haciendo?» pensé, entramos y empezamos a subir las escaleras y noté que toda esa gente estaba esperando para hacer pagos también (por qué hasta el último día? digo yo...), demonios, a hacer fila! En eso se le ocurre la brillante idea a mi amigo de hacer el pago en el banco (cabe mencionar que el es de allá, de Minatitlán) y yo dispuesto a no formarme en la fila, dije que sí... vámonos!
Empezamos a caminar hacia la salida de la escuela cuando se me ocurrió preguntarle dónde quedaba el banco, «en el centro, podemos tomar un camión que nos lleve a allá» me dijo y estuve de acuerdo aunque un poco inseguro de a dónde iríamos a dar. Empezó la travesía en el camión, y poco a poco comencé a darme cuenta de que el camino se me hacía menos conocido, indiferente a esto le comenté sobre mi nuevo reproductor de mp3 y estuvimos platicando un rato acerca de él. De repente se para de golpe y me dice «creo que aquí!!!»... No se suponía que sabía a dónde íbamos? Bajamos del autobús y definitivamente yo no sabía dónde estaba, me limité a seguirlo a lo largo de unas cuadras y unas cuantas curvas. Para mi el recorrido fué eteeeerno, el tenía una cara como de «dónde estoy?» lo cual no me daba mucha confianza que digamos... A decir verdad, ahora que lo analizo esa es su cara normal (jajaja, no te ofendas!)...
Llegamos al banco y no sabía por dónde entrar, me dijo «por aca, wey!»... Demonios de nuevo! Otra mega fila esperando a hacer sus respectivos depósitos, ni modos. Me formé y en eso ví a Carlos muy entretenido observando algo, me volteó a ver y me hizo una ligera seña de que volteara.......... Wow, qué panorama! Jajajaa. Resulta que el estaba viendo el trasero de una señora joven con un pantalón super ajustado y que, para ser sincero, le quedaba muy bien. La espera de mi turno no fué tan larga después de todo, o al menos así me pareció al estar embelezado con ese pantalón (...).
Hice mi depósito, salimos del banco y me dijo Carlos «bueno, yo me voy a mi casa»... mi cara seguramente lo hizo reaccionar y agregó «de acuerdo, esperamos tu camión primero», a decir verdad yo esperaba regresar en taxi a la escuela para dejar la ficha del depósito, pero su excesiva confianza me dió confianza a mi y pensé que no podría pasar nada. La conversación siguió así:
Carlos: -Te vas en ese...
Yo: -Seguro?
Carlos: -Si wey, súbete que te va a dejar...
Yo: -Pero no dice que va al Tec!
Carlos: -Hazme caso!!!
Yo con mucha resiganción: -De acuerdo, nos vemos mañana...
Subí al camión y para no hacerle notar a mi amigo que desconfiaba de él no quise preguntarle al chofer. Me acomodé en un asiento y alcancé a decirle adiós con una mano temiendo que me hubiera mandado a otro lado.
Los minutos siguientes fueron de duda, ya saben: «Será? Y si se equivocó? A dónde irá este? Y si se equivocó, a dónde debería bajarme? Y si se equivocó?!.......... Quién me manda...» Empezó el recorrido de vuelta y nada se me hacía familiar, quizás fué un poco por la paranoia temporal, pero me sentí perdido, «ya reconoceré algo» pensé. Pasó y pasó y pasó el tiempo y nada! Nada me era familiar, resulta que jamás había tomado un camión ahí... Lo primero que hice al ver pasar al cobrador fué preguntarle si pasaba por el Tecnológico, pero por toda contestación recibí una rápida mirada de reojo. Qué desagradables pueden llegar a ser esos sujetos!
«Relájate...» me dije, puse música y me dediqué a ver hacia el centro del autobús, puesto que si veía para afuera de nuevo caía en la paranoia. La verdad llevaba un poco de sueño y empecé a cabecear, y entre el sopor y los audífonos no alcancé a escuchar cuando dijeron «quién baja en el Tec???» (supongo que algo así habrán dicho). Por reacción decidí mirar hacia afuera a ver si reconocía algo... sorpresa, el Tec pasaba a un lado mio!!! jajajajaja... A como pude tomé mi carpeta, me paré y le dije al cobrador que me cobrara (que irónico, no?), el autobús se detuvo y bajé dándo un suspiro de alivio: «...No vuelvo a tomar un camión aquí...».
Suena estúpido, pero así pasó y en serio que no es agradable la sensación... jajajaja! Creo que debo empezar a conocer un poco más la ciudad donde estudio, ni modos, ahí pa' la próxima...



0 comentarios:
Publicar un comentario
<< Inicio