lunes, julio 25, 2005

Alicia en el país de las maravillas


Alicia se rió: “no tiene sentido intentarlo”, dijo, “no se puede creer en cosas imposibles”.
“Yo mas bien diría que es cuestión de practica” dijo la reina. “Cuando yo era joven, practicaba todos los días durante media hora. Muchas veces llegue a creer en seis cosa imposibles antes del desayuno”.


Alicia en el país de las maravillas, cuento clásiquísimo de Lewis Carroll cuyos personajes todo el mundo conoce pero irónicamente pocos han leido, no deja de impresionarme. Éste libro que bien puede ser fascinación para los pequeños, a los mayores nos puede poner realmente a pensar.

A través de una serie de personajes extravangantes, extraños y estrambóticos Carroll nos guia por un mundo en el que el tiempo y el espacio parecen fundirse y distorsionarse de tal manera que nos podría parecer estúpido pero que entre líneas nos plantea verdades irrefutables de nuestra vida diaria. Uno de los personajes que me llaman mucho la atención es la Liebre de Marzo, este conejito obsesionado con su reloj que anda siempre a prisa sin ningún lugar específico al cual llegar... ¿no les suena a la vida ajetreada de la ciudad? A pesar de que el autor vivió en otra época, hoy podríamos adaptarlo a ese contexto.

Alicia, protagonista de la historia, es una pequeña reflexiva a la cual el resto de los personajes y las circunstancias hacen que se plantee (de nuevo entre líneas) preguntas como ¿quién soy?, ¿a dónde voy?, ¿qué es correcto y qué no?, ¿qué sentido tiene el tiempo?, ¿quien determina el significado de las palabras?, etc, etc, etc... En verdad vale la pena que lo lean, al menos los pondrá a pensar un ratito.

¡Suerte y feliz lectura!