Dedicado
Te veo tomando café
como desde hace tantos años,
y se me hace agua la boca
y te me sigues antojando.
Me dices no sé bien qué
mientras yo estoy en otro lado
imaginando que tu boca
se abre y me va tragando.
Y rodar y rodar por el suelo
asomándome al vacío de tu pecho,
y denotarnos para hacernos monumentos
al amor a la lujuria y al deseo.
Y verte sonreir
con ese gesto de quien sabe que ha pecado,
y volver a sentir
las rodillas y los codos lastimados.
Tomando café (Enrique Quezada y Fernando Delgadillo)



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