jueves, agosto 04, 2005

¡Qué chido estar en casa!

Qué chido poder tirarme en la cama a platicar con papá, acordarnos de historias y reir, decir que el mundo está pendejo y en nuestra contra, y seguir riendo. Qué chido poder recostarme en su brazo, ese brazo fuerte que al muchas veces he intentado -sin lograr nunca- ganar. Qué chido poder decirle «te quiero mucho papi» y abrazarlo bien fuerte.

Qué chido oir a mamá decirme «chango» y bromear conmigo. Qué chido verla acercarse con esa mirada de «¿a quién chingo?» y de repente sentir un jalón de cabello o un pellizco por aquí y por allá. Qué chido despertar y verla acostada a mi lado esperando a que yo abra los ojos para platicar conmigo en lo que espabilo el sueño.

Qué chido escuchar a mi hermana gritarme «nené», ¡y más cabrón poderle decir «chaparrita» cuando solo es 2cm más pequeña que yo!. Qué chido que me pregunte si quiero que me haga limonada y terminar haciendole comida yo a ella... eso es plan con maña. Qué chido abrazarla y decirle «te amo mi niña» y ver su sonrisota inigualable.

Qué chido estar en casa... ¡qué chido!

1 comentarios:

A las 6:15 p.m. Blogger Tevi dijo:

En momentos como este siento una buena envidia de tí, Cuevas. Tengo muchas ganas de poder abrazar a mi jefe, apapachar a mi madre y cuidar de mis hermanitos. Tu post me hace sentir nostalgia por ellos. Ruego a Dios poder hacer todo eso pronto.

 

Publicar un comentario

<< Inicio