¡Dos mil seis!
¿De qué color es el diseño de mi blog? Según yo era azul, pero en esta computadora lo veo verde. Misteriosamente todos los demás colores del sistema están en su lugar... O soy daltónico eventual o de plano estoy bien pendejo.
Pues sí, un año ha pasado desde la primera entrada de este blog.
Hace unos minutos veía en el National Geographic un programa acerca de la vida submarina y hablaban de las medusas luna. El narrador relataba que las medusas no tienen cerebro, ni corazón ni sistema nervioso complejo y aun así tienen tacto, gusto y olfato, además de que se mantienen equilibradas, lo que supone un gran esfuerzo. Al final del reportaje el hombre remató con la siguiente frase: «así que las medusas son totalmente belleza y nada de cerebro ni corazon.»
La normalidad es apenas una cuestión de consenso; si mucha gente piensa que una cosa está bien y es correcta, entonces esa cosa pasa a estar bien y ser correcta...
Verónika decide morir (Paulo Coelho)
Pienso en ti, interminablemente en ti.
Quiero ser una respuesta para ti.
Pienso en ti. Creo en ti.
Inagotablemente en ti.
Como tú que confiaste en mi saber.
Creo en ti. sólo en ti.
Y despertar a tu lado en cada amanecer,
hacer rodar mis labios sobre tu piel.
Creo en ti. Estoy en ti,
desesperadamente en ti.
Y hasta hoy he aguantado si hablar.
Estoy en ti. Sólo en ti.
A tu lado (Duncan Dhu)
Pues ya estoy de vacaciones y se acerca la navidad... ¿Depresión? ¡Noooo! Ahora sí no entró mi seudo depresión (como es costumbre en la vacaciones). Será porque este año va de maravilla, o tal vez porque ahora sí no he tenido tiempo ni de pensar en qué ha salido mal, el caso es que la vida parece pintar de color rosa en estos momentos.
Abuelito: -¿Y qué pasó m'ija, siempre sí me vas a invitar a comer?
¿En serio creerán los productores de las televisoras que nosotros sí nos creemos sus telenovelitas, series y demás programas sin fundamento, ilación, coherencia ni sentido común?
Por primera vez hoy puse atención en mi peculiar forma de saludar, ¡bien a lo jarocho!: «buens noch». Nótese lo que hace la flojera... bueno, cuando menos no digo «adiu» como los vecinos chocos, jajaja.
Hace como ocho años olí un perfume que me encantó, que nunca me compré y que jamás he vuelvo a ver. Era uno de los lanzamientos más nuevos de Lacoste (en ese tiempo): Booster. Huele rico, así como a heno o algo por el estilo.
Últimamente me da por no escribir, y, más bien, por ponerme a hablar. Será porque escribo de ansiedades y hablo de alegrías, lo cierto es que tanto este blog como mi cuaderno se encuentran vacíos.