jueves, agosto 18, 2005

Madre solo hay una... ¡gracias a Dios!

Hoy recordaba una historia incoherente más de mi madre... a quien le sobran.

Hace algunos años, cuando mi hermana era más pequeña y creía en Santa Claus, el reggaetón no era famoso y el peso no estaba tan devaluado, por esa temporada decembrina en la que todos los padres manipulan la inocente mente de sus hijos y les dicen que se porten bien o no obtendrán más que un trozo de carbón debajo del árbol de navidad, iba con mis papás y mi hermana en el auto hacia la casa de mi tía donde siempre celebramos la navidad. Pasamos perpendicularmente por un callejón angosto y oscuro, todos en silencio (cosa rara en esta familia)... de repente la voz de mi madre interrumpe el silencio solo acompañado por el motor del auto y el viento azotando en la carrocería diciendo:

- ¡Mira Patty, mira! ¿Ya viste? ¡Es el camello de Santa Claus!

Todos volteamos, pero no hacia la profundidad del callejón a donde señalaba su dedo sino hacia ella. Nos topamos con su cara de ferviente alegría y la sonrisa de «ay qué ingenuos los niños»... a lo que mi hermana contestó con su característica ironía y sobriedad:

- Mamá, Santa Claus no tiene camello, ese es uno de los Reyes Magos.

¿En qué iría pensando mi mamá? No sé si se dió cuenta y creyó que mi hermana no lo notaría, pero dejenme decirles que a mi hermana no se le va una... muchas veces me ha agarrado de pendejo. Cosas... ¡cosas!

¡Ohh! Les regalo una foto un tanto extraña de mi madre, para que la conozcan... bueno, más o menos... jeje. Algún día le tomaré una decente, lo prometo... jajaja, en lo que ese día llega me seguiré divirtiendo con ella.