¿Cuánto quedaron?
No sé por qué recordé esto hace unos minutos... pero me hizo reir.
En la prepa el colegio organizaba torneos internos de fútbol, generalmente los equipos eran integrantes del mismo salón, la siguiente sucedió después de terminar uno de los partidos de la eliminatoria en el que había participado el equipo de mi sálón.
Imaginen la escena: 25 personas en el salón, 7 güeyes sudados cambiandose camisas ahí mismo, el rebote incesante de la pelota que iba de un lado a otro dominada por los que aún teníamos energía, gritos y algarabía de las chavas por aquí y por allá apoyando al equipo recién salido de la cancha y, como en todos los salones, el típico sujeto rechazado que entra corriendo al creyendo que hará su entrada triunfal y todos lo verán al hacerlo...
El tipo rechazado: -¿Cuánto quedaron?
...Nadie hace caso...
El tipo rechazado (de nuevo): -Hey, ¿cuanto quedaron?
...Gritos, gritos y más gritos por todos lados.
El sujeto en cuestión se acerca a uno de los integrantes del equipo.
El tipo rechazado: -Oye, ¿cuánto quedaron?
El del equipo: -Empatamos...
El tipo rechazado (a gritos): -¡No mames!... ¿Y quién ganó?
...Silencio... ...más silencio y caras de «¡no puede ser!»...
Todo parece indicar que el universo conspira para que en cada salón haya un güey así... ¡¿qué estamos pagando?!



2 comentarios:
Es triste el caso del pobre sujeto... pero es más triste si le tocara a uno mismo en persona. Por eso...¡No a la discriminación del despistado!
Pobre...al fin de cuentas...¿es suya la culpa?
Casualmente me enconté ayer con el término para este tipo de individuos. Se les denomina Disémicos, y se les llama así por que presentan una misteriosa incapacidad de aprender el lenguaje no verbal. No logran dominar el lenguaje en el mundo de las emociones y emiten -involuntariamente- mensajes que crean malestar.
Víctimas del ostracismo de las élites, estos pobres no saben cómo sumarse con elegancia a un juego, tocan a los demás en forma que resulta molesta en lugar de camaradería...en resumen, resultan inadecuados; y lo peor de todo es que no comprenden el por qué del rechazo social y se sienten frustrados.
Tal vez recuerdes el término del libro "Inteligencia Emocional", (pp 150 y 151)
Publicar un comentario
<< Inicio