Bésame los pies
Cuentan las malas lenguas que un día Jesus estaba rodeado de algunos de sus más fervientes seguidores cuando comenzó a llamar a uno por uno.
-Andrés, Andrés...
Y Andrés se levantó.
-Andrés, bésame los pies.
Andrés obedeció y regresó a su lugar.
-Vicente, Vicente...
Vicente se colocó frente a Jesus.
-Tú bésame la frente.
Y así fué. Jesus volteó a un lado y vió a Herculano.
-Herculano, bésame la mano.
Herculano hizo lo que el maestro le pidió y Jesus prosiguió.
-Agapito, Agapito.... ¿Agapito?...
¡Y el Agapito nunca que apareció!
...Aun no termino de entenderlo, ¡eso de las malas lenguas no se me da! Jajaja.



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